Varias culturas antiguas se disputan el hecho de haber
inventado el número cero, una herramienta necesaria para que las matemáticas
funcionen. La cosa iba bien hasta que algunos discípulos de Pitágoras, que como
geómetra era un fanático de los números enteros, descubrieron la existencia de
números irracionales, con un infinito número de decimales, algo muy loco para
la época, hubo muertos por ello. Más tarde, Newton consiguió levantar una imagen
de un universo mecánico que se ha mantenido en pie hasta que Einstein empezó a
zarandearla. La no tan moderna mecánica cuántica viene ahora a dinamitar la
idea del vacío, del cero, de la nada, de manos de investigadores como David
Tong, como se muestra en este corto video:
A David Bohm seguro que le habría encantado. Lo cierto es
que la relatividad de Einstein explica solo el universo sensible y tiene poco o
nada que hacer con la realidad que nuestros limitados sentidos no pueden
percibir, eso de lo que todos estamos hechos; el fluctuante universo
subatómico, saturado, repleto de campos electromagnéticos, gravitacionales,
cuánticos, cada uno de ellos compuesto por partículas que siguen reglas
diferentes de las de la física clásica…por eso se inventó la mecánica cuántica. No es nada
inusual, pasó con el cero, Newton tuvo que inventar el cálculo…
Heisenberg demostró contundentemente la validez de la
mecánica cuántica con su famoso principio de incertidumbre: en el mundo
macroscópico, no existe nada que impida conocer la posición y el momento(que es
una valor que nos da la dirección y la velocidad) de una pelota en movimiento
por ejemplo, en el mundo microscópico de la escala de Plank, esto no es asi;
cuando se calcula la posición con un grado de indeterminación muy bajo, es
decir, cuanto más precisa sea la medida, averiguar el momento de una partícula
se vuelve altamente improbable y viceversa:
El profesor Walter Lewin lo explica magistralmente en este
video, donde primero expone cuan lamentable es la imagen que todos tenemos del átomo
con sus electrones orbitando en torno al núcleo a modo de sistema solar, y al
final demuestra con un experimento las predicciones matemáticas de Heisenberg. El
video es largo pero merece la pena, en cualquier caso es un hecho que el
comportamiento de los electrones dentro de cualquier chip se rige por las leyes
de la mecánica cuántica, lo que quiere decir que funciona, aunque aún nadie sepa
muy bien porqué.
Como todos los investigadores anteriores, también los
actuales están teniendo inconvenientes para demostrar sus teorías mediante
experimentos, pero están en ello, al parecer ya han dado con la forma de
soslayar el molesto principio de Heisenberg sin violarlo. Uno de los problemas más
gordos es que los procesadores binarios normales petan cuando tienen que trabajar
con cifras astronómicas, de ahí que estén dispuestos a construir procesadores
cuánticos. Andrew Pontzen lo explica amena
y brevemente:
Sin embargo es posible que el mayor problema sea que hay
demasiadas teorías derivadas de la mecánica cuántica, muchas incompatibles
entre sí, de manera que algunos piensan que tal vez se podría hallar una forma
más simple de explicar las observaciones. Terry Rudolph expone que tal vez haya
que olvidarse de la visión antropocéntrica que nuestros sentidos de primate han
creado de la realidad, para llegar a entenderla realmente, y para ilustrarlo muestra
cómo algo así les pasaba a los astrónomos anteriores a Galileo, quienes se
vieron obligados a elaborar un complejo sistema de malabares geométricos, bastante
bonito todo sea dicho, a fin de que las mediciones cuadraran con las
observaciones y las prescripciones de la religión, que exigía que la tierra debía
estar en el centro del sistema solar…de todo el universo a decir verdad:

Antes de Galileo Despues de Galileo
Andrew
Pontzen https://www.youtube.com/watch?v=GFxPMMkhHuA&t=2s
Walter
Lewin https://www.youtube.com/watch?v=MeK0DV329mU
Terry
Rudolph https://www.youtube.com/watch?v=JKGZDhQoR9E#t=3770.221