domingo, enero 11, 2015

Religión


 No creo en la religión, no creo que ayude a nadie, no creo que sea algo bueno, de hecho no creo que nadie haya cometido mas crímenes que la gente religiosa. La gran mayoría de la gente religiosa cree que la humanidad no podría avanzar sin cadenas porque no confían en el ser humano, quizás habría que aplicar aquí el dicho: “cree el ladrón que todo el mundo es de su condición”, pero los dichos son una mierda, siempre hay otro que lo contradice. Decía el humorista Bill Hicks algo así como que lo ultimo que querría Jesucristo en el caso de que volviera (al parecer uno de cada cuatro habitantes de cualquier país occidental, cree que esto ocurrirá durante su propia vida, según dice una encuesta),  seria ver a sus fans promoviendo guerras y adornándose con cadenas con cruces de oro y plata y estoy de acuerdo, no creo que lo entendiera en absoluto. Pero es así, los cristianos han delegado su responsabilidad en cuanto al hecho de comportarse como verdaderos seguidores de Jesucristo, en instituciones de poder como la Iglesia y el estado, hace mucho que los corderos de dios se volvieron simples borregos en el mejor de los casos, o en el peor, hipócritas.

Tampoco soy Budista y digo esto porque el budismo técnicamente no es una religión aunque un buen montón de gente que se denomina budista, ve en Buda un ser divino, cosa que el consideraba una solemne estupidez. Las filosofías como las religiones se escinden con facilidad, por la sencilla razón de que son creaciones mentales y como tales, son muy maleables. Otros dirían peyorativamente invenciones, en lugar de creaciones mentales, pero lo cierto es que cuando surgen, lo hacen por motivo de necesidades circunstanciales reales: el cristianismo acabó con la gilipollez de los sacrificios de animales que aun practicaban los judíos, que en su momento acabaron con los sacrificios humanos de las religiones de la antigüedad, aunque lamentablemente como ya observó Jean Cocteau: “ninguna revolución permanece pura mas de quince minutos” (y en seguida se estanca, quizás le falto decir).

De forma despreocupada, me gustaba pensar de mi mismo que era agnóstico, agnóstico panteísta concretamente, porque suena muy bien, como a intrépido racionalista o así, pero después de leer en la Wikipedia sobre el tipo que acuñó el termino, Thomas Huxley, he decidido renunciar a cualquier etiqueta de momento, porque este señor era partidario de que se enseñara la Biblia en las escuelas. De hecho, lo que me había propuesto al empezar a redactar esto, era hacer una defensa del agnosticismo frente a los ataques que viene recibiendo desde siempre y desde todos los ángulos: los religiosos lo tachan de ateísmo y los ateos de traidores oportunistas, sin embargo no me queda mas remedio que dejarlo estar, los ateos tienen razón, los agnósticos son algo incoherentes.
Ahora bien, no es cierto que los ateos no creemos en nada, yo creo en el ser humano, en que la ciencia puede satisfacer nuestras necesidades espirituales, o intelectuales, como se quiera llamarlas. Creo que en algún momento llegaremos a comprender el funcionamiento de lo que llamamos realidad y conoceremos el proposito de la existencia. Algunos por el contrario, lo siento por el valiente y admirable Bertrand Russell, son desde mi punto de vista, pesimistas, creen que después de la muerte no hay nada; porque quieren ser lógicos y coherentes, fieles a lo puramente empírico, restringiéndose a si mismos cualquier especulación al respecto. Es muy respetable.



No creo que haya ninguna incoherencia en lo que digo, no lo sabemos todo y especular es una cosa que hacemos bastante bien los seres humanos. A veces especulo sobre esa forma de conocimiento intuitivo, que se encuentra en la naturaleza de todo el mundo, esa especie de vaga certeza que impulsa a las personas a descubrir y querer darle un sentido a todo. Sabemos que nuestro cerebro funciona como un sistema de filtrado, en todo momento recibe la totalidad de la información que se encuentra a nuestro alcance, pero solo consideramos útiles para nuestro día a día una pequeñísima parte de esos datos, tendemos por tanto a reducir nuestro mundo a ese puñado de información y llegamos a creer que es todo lo que hay, sin embargo a veces los filtros sufren un desajuste y en un relámpago la realidad se manifiesta espontáneamente con una extraña pureza. Carl Sagan decía que “deberíamos prestarle atención a nuestro subconsciente, porque a menudo es mas sabio que nuestro ser consciente”.

Los ateos hemos sido siempre una minoría, aunque los ha habido durante toda la historia de la humanidad: el ateísmo puede decirse que nace primero en la India, aunque el occidental viene de la escuela de Cirene, fundada en el norte de África por seguidores de Socrates, lógicamente lejos de Atenas. La escuela se dividió rápidamente en, por decirlo de alguna manera, optimistas y pesimistas, que son las formas en las que permanece en la actualidad. Por otra parte el ateísmo nunca ha sido, ni es, una doctrina. El que aquellos griegos fundaran una escuela, no quiere decir que hicieran apostolado, ni ninguna Yihad: pensar era una disciplina en el ámbito y la época del helenismo, se pensaba y se enseñaba sobre muchas cosas, astronomía, física, filosofía, estaba todo por descubrir y la gente quería saber. Hoy solo queremos fútbol. Por eso algunos comediantes como Bill Maher se han atrevido a retomar la lanza de Bill Hicks, porque estamos en un momento critico: el desencanto, la apatía y la comodidad están dando carta blanca a nuevos mesianismos que indefectiblemente nos conducirán a nuevos desastres humanitarios.  

La historia de la humanidad en cierto modo se comporta como la vida de un individuo, que según va creciendo y adquiriendo conocimientos, abandona unos intereses y se interesa por otros, de igual manera la humanidad ha ido abandonando costumbres irracionales y continua avanzando hacia el estado adulto. Sin embargo hay esta cosa de la religión que es como un infantilismo, una rémora insufrible, basado en algo irracional e inexplicable que sus seguidores llaman dogma de fe. La fe religiosa es un misterio para mi, como los me sumerios, es una herramienta de poder y desde luego no es una virtud como la esperanza, mucho mas humilde (ni siquiera las leyes de la física son un dogma).


Mahoma no era un hombre pacifico, el Coran esta plagado de incitaciones a la violencia y amenazas, así que el Islam no es una religión de paz, ni siquiera es una religión, es una mezcla de nacionalismo árabe (imperialismo en el caso de los países musulmanes no árabes) y culto a la autoridad y al poder, como creo que ya he dicho alguna vez. Es el ultimo reducto de la irracionalidad de otros tiempos y latitudes.  A pesar de todo, estoy convencido que Charlie Hebdo caricaturizaría a los miserables que aprovechan la situación para ensañarse con las mezquitas y los comercios árabes.

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